domingo, 24 de marzo de 2013

David D. Klein

                                                               Gracias a Marina por la ayuda en la elección de la foto.


Rendenciones intempestivas.
Poetas de guardia.
Dioses con trajes de chaqueta.
De Sinatra a Costello,
de Nick Lowe a Jhonny Cash.
Mi futuro en la goma de tus bragas,
mi presente rodando cual vinilo.
         Hay polvo en mi memoria
            y marcas de rueda de un Cadillac en mi corazón.  
                                                   [PAUSA]
*   *   *
[UN CIGARRO EN LA BOCA DE IAN CURTIS]
El
tiempo solo trajo cambios
y el eco de mil cristales rotos en tus ojos,
debemos huir, nena.
Clásicos de bar en bar,
billares y whisky.
De Morrison a Hendrix.
Debemos huir, nena,
antes de que sea demasiado tarde…
                   [tic, tac] [tic, tac]
Ese mono le da cuerda al reloj de mi alma.
…huyamos antes de que nos atrape
       la incolumne
espiral del olvido.




PD: De ahora en adelante, al fin de cada mes, la entrad más visitada de cada mes la grabaré para Youtube y la subiré grabada con mi propia voz. Así que, si alguna entrada os gusta especialmente, os recomiendo que no solo la leáis sino que pinchéis en el título para que se puedan contabilizar las visitas.

sábado, 9 de marzo de 2013

Hombre sin nombre


‘Y es curioso que siempre tuve admiración por aquellos personajes que vivían la vida al límite y que cargaban con una cruz de ternura imperturbable. Es verdad que siempre quise parecerme a ellos porque me parecían mucho más nobles que los otros. Quise ser escritor en la niebla, borracho desatado en las barras más ruines, crápula del deseo y la lujuria, seductor de bellas palabras y caricias voluptuosas. Quise ser subversivo por impulso, redentor en tu cuerpo, hijo de la derrota y la necesidad, alquimista de la tristeza. Quise ser un personaje de John Fante, un verso de Baudelaire, protagonista de una historia de Sabina, drogadicto en una canción de Enrique Urquijo, macarra en un film de Eloy de la Iglesia… Quise ser perdedor de trenes, amparado en alguna canción de los Burning, con una chupa de crueldad y unas gafas negras para tapar mis lágrimas. Quise ser eso, y me he dado cuenta de que ya no hay que buscar más. He completado la transformación sin darme cuenta. He creado mi propio personaje. Y me queda el traje que no veas.’
(Carles Sanchís)

Si inventé personajes nunca fue por gusto;
tenía que refugiarme en algo…
Hacer pantomimas, recrear gestos, memorizar frases.
Ser otro.
              Ser otro yo.
                                 Ser libre y hacer que el ‘yo’ desaparezca.
Que os lo cuente Carles.
Yo he enfundado mi alma en una capa,
le he puesto una máscara a mi corazón,
y salgo a escena dispuesto a defender mi personaje.


martes, 5 de marzo de 2013

Virginia Woolf


A Estrella.
A Luna, que también participó de esta tragedia.

‘Como moscas matar a los recuerdos.’
(Leopoldo María Panero)

'Hey, poeta, ni se te ocurra llorarme'
rezabas con tu voz metálica,
                   eléctrica, como la vida que llevabas.
El precio a mis lágrimas era tener que sobrevivirte
y eso es demasiado hasta para un alma tan rota como la mía.
El azar te trajo a ti
y tú te lo trajiste a él contigo.
¿Qué éramos?
Acaso dos cuerpo famélicos abandonados a la intemperie,
La reciprocidad de aquellos ‘te quiero’ me hizo soñar
con días mejores,
con sentimientos arraigados,
con sonrisas
                               [no tan] fingidas.
Ahora no sé quién te acompaña;
quizá los monos de Panero
o la sórdida oscuridad de Chase.
Es probable que no haya nada y todo sea blanco,
absurdamente blanco.
Blanco,
            claro,
                     diáfano
                                 como las lágrimas que compartimos.

Es cierto que te hice promesas: pasar página, olvidarte…
                   …pero no puedo cumplirlas.
Le he puesto tu nombre a miles,
he llorado a muchas por ti.
Te he disfrazado en este sentido sinsentido.
Ahora todas son tú pero no te encuentro en ninguna.

Hablabas de matar recuerdos
pero el olvido es otra muerte y me niego a dejarte ir de nuevo.
Se te añora,
por eso estoy aquí, con Leopoldo y Carles,
         REDIMIÉNDOME,
jugando a fingir tu ausencia,
te fuiste para no volver,
pero hoy le juro a tu recuerdo
                   -pordiosera lapa que aún me acompaña-
que no volveré a intentar huir de su tenue sombra.


domingo, 3 de marzo de 2013

Cesare Pavese


A Sheiko, Nany y Eloy, porque las muestras de aprecio gratuitas se valoran; y mucho.

‘Amadas voces ideales
de aquellos que han muerto, o de aquellos
perdidos como si hubiesen muerto.
Algunas veces en el sueño nos hablan;
alguna veces la imaginación las escucha.
Y con el suyo otros ecos regresan
desde la poesía primera de nuestra vida –
como una música nocturna perdida en la distancia.’
(Konstatino Kavafis)

Estoy desamparado en estos versos.
Estoy desamparado
                                  y me duele pensar
que mañana quizá solo seamos
dos mediocres mirando el infinito
con cara de sapo borracho.
El mañana me mira.
El horizonte y el presente me miran
y son seis ojos pidiendo libertad,
doce cadenas arrastrando un silencio tenue.
Hemos de distinguir al poeta del hombre.
A la sombra de mi mala baba.
A los hambriento perros de esta ciudad,
                                  dadles amor.
Cuando el actor pierde el guión solo le queda improvisar,
así que díganle al director de la vida que pare el carrete.
Me he perdido.
Me he perdido tantas veces
                                               que ya no sé
si quiero encontrarme.
Ando por la calle con los aires de John Wayne,
pero tengo el miedo a la realidad de un adicto a la cocaína…
         …demasiados pasos de cebra.
El miedo es un puñal, nena,
el miedo es un puñal y me mata.
Miedo a perderte,
a no volver,
miedo a la vida,
miedo al frío y miedo al miedo.
Nos quedan demasiados sueños, pequeña.
Demasiados amaneceres donde renacer.
Demasiadas redenciones a medio camino entre el ‘te amo’
y la última bala de esa Magnum.
Jan-Carl Raspe.
La vida es el poema.
Es lo que nunca entendisteis…
La vida es el poema
y el final no puede ser más
que la negra gaviota de Cortázar cayendo sobre nuestra conciencia.

Dejad que se acerque el infinito,
que se haga tangible,
haced de la metafísica un cortejo de los dioses.
Dejad que se acerque el infinito,
que se balancee el humo en la espiral decadente,
que todo se torne tétrico y lúgubre,
que se rompa este sueño de espejos hecho de espejos.



viernes, 1 de marzo de 2013

Neal Cassady


A Marina, ¿quién si no?
A Alberto, fiel compañero, por reiterar que siempre cito a los mismo al inicio de mis poemas.

‘Dime si destruye mi mirada, si
queman más mis ojos que la furia del tiempo.’
(Leopoldo María Panero)

Aún te veo en cada insomnio.
La eternidad no es otra cosa
que el lujo de poder hacer juegos malabares
                                            por tu espalda.
Todos dicen que no existes pero yo te he visto.
Estabas allí,
                     desnuda
                                   sola frente al poema
Cara a cara tú y estos versos.
Solo tú sabes cuidarme,
y es por eso que me acompañas en estas noches
                             donde hasta el diablo me tienta.
Quizá beso a beso hagas de este John Wayne
algo más que un absurdo Dean Moriarty.
Y si todo es un juego juguemos a que eres Ingrid Bergman
y yo las luces que se recrean por tus curvas en cada plano
        de ‘Stromboli’.
Serías la obra culmen de Robert Bresson,
la envidia de cualquiera de las hermanas Hepburn;
eres la más absoluta poesía visual,
la redentora cariátide de este poeta desquiciado.

*   *   *
‘Solo tu ausencia me habla de tu ausencia.’
(Charly Efe)

El paraíso no es sino flotar sobre tu pelo,
beber de tu aliento,
reposar en tu cuerpo…
Voy a reventarme contra cada vértice de tu figura.
Yo nunca quise mojarte los párpados,
así que tus labios habrán de secarme las lágrimas.
Somos polvo,
                       arena,
                                 humo…
Pero yo nunca supe ponerme la capa de superhéroe,
así que no voy a disfrazarme de indiferencia.
Si la muerte es un espejismo quiero verte en mi reflejo,
y acariciar así tus pómulos,
besar suavemente tu cuello
y callar sobre tu boca los gritos del tiempo.