miércoles, 15 de enero de 2014

Introducción al desarraigo

A Juan Gelman, que nos ha dejado hoy a sus 83 años.
Que este segundo exilio te sea leve.

Se disipa el vaho
como quien oxigena el odio que se me desborda
            de entre los poros.
Describo coliseos y pirámides,
glorias-ruina,
el pecado capital del paso del tiempo.
____No hay amores
que rebosen esos cuerpos,
ni desalientos que calmen ignorancias
ni aprendizajes que maten pausas y exigencias.
Aquel buen hombre murió a las afueras de París
con los bolsillos llenos de piedras,
era el último amor / y es de noche,
                        Aleixandre say’t.

Malvivo en el orgasmo de los hombres necios,
necios, necios…
Pound dijo que la palabra es una imagen
que no debe ser traicionada.
    I  -  M  -  A  -  G  -  E  -  N
   E  -  N  -   I  -  G  -  M  -  A
Cuando nada nos une se nos muere
                                   y gasta la hecatombe
                        que compartimos.

Guiño.
Gesto.
La sequedad de Catulo en la comisura de tus labios.
André Breton/Malraux.
La muerte será blanca como la unión.
Eternamente blanca,
            pero en la asfixia del poeta                                                                                    hay más claveles que trineos.


sábado, 11 de enero de 2014

Miedo de morir (genio y mendigo)

Desde que te fuiste al mundo le falta un genio y le sobra una pena.

‘…y en tus manos Dios se hizo guitarra.’


Cae la noche en la ciudad
pero tú no estás.
Desempolvan sus alas los murciélagos
y es ahora cuando más duele tu ausencia.
Fuiste tú                                                                                        –aún si querer serlo-
un soplo indemne,
un quejido milenario que se viste de alcantarilla y verde,
de fandango y bulería;
de rito y ancestro, de nostalgia.

No hay homenaje que cubra tu falta
ni virtuoso que te imite
ni memoria que no te selle…
Tú que eras el rey del mundo entre cartones,
con tres guitarras, dos diente de menos
y una sonrisa que transmutaba’l alma.
Tú, escogido pero no elegido,
amigo de ratas, parques y bancos,
con la mirada hecha una copa-rota
y la cara surcada de caminos y andanzas.
A ti, que el caballo de la vida galopaba por tus venas,
que sin saberlo fuiste santo
de adoración y vestigio.
Descansa allí donde estés,
     con tu figura de famélico mártir,
  y que no quepa en tu cuerpo de niño
la más ínfima duda de que,
para nosotros,
siempre serás un grande entre los grandes.

El horror de la existencia pudo contigo
y ahora el crustáceo sin rostro gobierna
a los eunucos que planean la reconquista.
Tú, que cazas hombres
como quien liquida cigarrillos,
que eres un Cristo    t
hecho lagarto y muerte,
abre la puerta del poema
para que tu alma alcance el otrádnoie.