domingo, 7 de diciembre de 2014

    Hoy, de repente, te me has aparecido desde dentro de los párpados, has mirado mi desnudo vacío y has vuelto susurrante a recordarme aquellos tiempos en que me amabas y desatabas en mí las más bajas lujurias. Con un escote infinito que realzaba las venusianas vibraciones de tus pechos, vestida de fulana de cualquiera, de sobra sabíamos que podías declarar la guerra en cualquier momento. Nunca cerrabas la puerta del todo al irte, siempre cabía la pequeña tentación de darte un dantesco paseo por mi particular infierno. Sabíamos que la derrota era siempre el mismo idéntico círculo que giraba eterno sobre sí mismo, y tomábamos el asunto lo mejor posible, celebrando con otro beso – vaso – verso acaso que, al menos por ahora, seguíamos dignos. Fifteen men on the Dead Man’s Chest, fifteen men on the Dead Man’s Chest, yahoo! And a bottle of rum!, y cae toda la noche el semen como lluvia, y cae toda la noche el semen como lluvia porque ya no hay belleza ni terquedades que te me desalienten. El amor es un cáncer, decías extasiada de placer y gozo, y puede que hoy te entienda y vea eso de lo que hablabas, tanta piel muerta cubriendo hueso putrefacto. At the end it was the end y así todo quedó dicho y visto para sentencia.


No hay comentarios:

Publicar un comentario